Del fenómeno amoroso de la transferencia a la función deseo del analista

Trabajo presentado en las Jornadas de la EFmdp: Freud y Lacan en el siglo XXI. Fundamentos y Lazos. 2016.

Ante todo, quiero agradecer a María Clara Areta, que me guío para poder articular dos seminarios de la enseñanza de Lacan: La Transferencia y Los Cuatro Conceptos Fundamentales del psicoanálisis. A los demás miembros de la EFmdp, por los 10 años compartidos. Y a todos los presentes que han venido a participar de estas Jornadas.


Además, mencionar que estos dos seminarios son parte de las actividades efectuadas en distintos momentos de la EFmdp, para tejer la textura del lazo social entre analistas, sostenidos en la transferencia de trabajo.

Intentaré una articulación, una entre otras posibles, para ver las vías de conceptualización de Lacan hasta plantear su tesis: "...es el deseo del analista el que opera en el análisis” … Lacan ubica detrás del fenómeno amor[oso] de la transferencia, la afirmación del vínculo, ligazón, lazo de la [función] deseo del analista con el deseo del paciente". 

En relación a la primera parte de este título: “del fenómeno amoroso de la transferencia”: Lacan, en el seminario 8: La transferencia, interroga el concepto freudiano: amor de transferencia, fenómeno imaginario. Y examinando “El Banquete” inicia un rodeo por el amor griego y el saber acerca del amor, para comprender qué ocurre en el dispositivo analítico. Y en cuanto a la segunda parte (del título), aunque todavía no innovó sobre la función “deseo del analista”…. “pone en el centro ....la función del deseo, no solo en el analizado, sino esencialmente en el analista”, empieza a preguntarse ¿qué es un analista?; sin embargo en el Seminario 8 no logra la respuesta. Lacan parece no estar convencido en este nivel de elaboración cuando expresa “no digo que deban ser Sócrates”. Si bien “El Banquete” le permite introducir algo sobre la entrada en la transferencia, falta la elaboración de la salida. En este seminario se esboza el comienzo del viraje que Lacan termina en el Seminario 11. Puesto que, como colofón, ya menciona el gran I (del ideal) y el pequeño a. Y aunque todavía no está destacado el concepto de lo que, en el seminario 11, Lacan llamará el SsS y que explica el agalma de Socrátes, ya expone los elementos: la noción de sujeto de deseo, la idea del saber de Sócrates; y la suposición del saber del analista.

Es a partir de los textos de 1964, no sólo en el Seminario 11 , sino también en “El Trieb de Freud y el deseo del psicoanalista”, que el analista deja de ser un “sujeto”; no hay más lugar para el “sujeto” analista.  

En el Seminario 10, La angustia, es donde inventa el objeto “a”, como objeto causa. Y en el Seminario 11, articula el objeto “a” con la experiencia del análisis en relación a la transferencia; pero ya no en el plano imaginario del amor, o de las pasiones; sino enlazando la pulsión al deseo del analista, que designa como una función que le es impuesta, como dice Osvaldo Arribas.

En el giro del SsS al deseo del analista se teje, en la transferencia, el pasaje del Ideal del yo al objeto a. Al inicio, el sujeto tiene una relación con su analista alrededor de ese significante que es el Ideal del Yo. Momento de alienación al significante, faz engañosa de la transferencia "desde donde el Otro me ve tal como me gusta que me vean". Pero en este mismo punto del engaño de la transferencia, allí donde el sujeto descubre al analista, la operación analítica posibilita el mecanismo fundamental que es el mantenimiento de la distancia entre I y a; entre el punto donde el sujeto se ve a sí mismo como amable -el objeto narcisista (i(a))- y allí donde se ve causado como falta por el objeto a. “La transferencia aparta la demanda de la pulsión. En cambio el deseo del analista la vuelve a llevar a la pulsión, por esta vía aísla el objeto a, lo aleja del I, lugar del “a” que el analista es llamado a encarnar desde la transferencia. El analista intentará abandonar cualquier idealización para servir de soporte al objeto a, separador, para ir más allá de la identificación”. Esto es posible porque el deseo del analista sigue siendo una x, un enigma, no tiende a la identificación. Lleva, así, la experiencia del sujeto al plano de la realidad sexual del inconsciente, la pulsión.


 “El deseo del analista no es un deseo puro, sino deseo de obtener la diferencia absoluta, la que interviene cuando el sujeto confrontado al significante primordial, accede por primera vez a la posición de sujeción a él. Solo allí puede surgir la significación de un amor sin límites, por fuera de los límites de la ley, único lugar donde se puede vivir”. 

En el seminario dictado este año en la EFmdp, María Clara Areta dice “”el deseo del analista es un deseo sin sujeto”… y “El analista en el lugar de objeto a produce al sujeto, operando para que los objetos de la demanda no obturen el lugar de la falta, que va a reconducir al deseo”.


Bibliografía:

Areta, María Clara -(2016).Seminario Fundamentos de la Práctica Analítica. EFmdp.

Lacan, Jacques-(1960-1961). Seminario VIII: “La Transferencia”. Paidós. Bs. As.

Lacan, Jacques-(1962-1963). Seminario X: “La Angustia”. Paidós. Bs. As.

Lacan, Jacques-(1964). Escritos I. “El Trieb de Freud y el deseo del psicoanalista”. Siglo XXI editores. Bs As.

Lacan, Jacques-(1964). Seminario XI: “Los Cuatro conceptos Fundamentales del Psicoanálisis”. Paidós. 

Moustafa Safouan- (2008). Lacaniana I. Los seminarios de J. Lacan- Paidós. Bs. Bs. As.

Moustafa Safouan- (2008). Lacaniana II. Los seminarios de J. Lacan- Paidós. Bs. Bs. As.

Soler, Collete- (1992). “Lacan y el Banquete”. Manantial. Bs.As.