El comentario de textos, una práctica de analistas

Trabajo presentado en las II Jornadas de la EFmdp: Temas y cuestiones en psicoanálisis, en 2011

Este año hemos coordinado junto a Hugo Martínez Alvarez en la Escuela Freudiana de Mar del Plata el espacio que hemos denominado: “Espacio de la práctica del comentario”, que en esta oportunidad estuvo orientado hacia los temas propuestos en los paneles de estas Jornadas.


Para los que nunca concurrieron a uno de estos encuentros vamos a explicar un poco de qué se trata y cómo funciona. En este espacio cada analista propone un texto a trabajar para ser comentado, en general en la exposición se cita a otros comentadores que han allanado, de alguna manera, el texto elegido.

De esta forma, el artículo o libro original es rescatado del contexto y de las improntas de la época que lo vio nacer y es generalmente interpelado a dar respuestas del momento actual. Momento en que el contexto se hace texto.

Como es costumbre en estas presentaciones vamos a comenzar por explicitar a qué denomina como comentario la Real Academia Española; es así que encontramos tres acepciones al término:

a) lo que sirve de explicación de una obra, para que se entienda fácilmente.

b) juicio, parecer, mención o consideración que se hace oralmente o por escrito acerca de una persona.

c) título que se da a algunas historias escritas de modo conciso.

Agreguemos lo siguiente, sin miedo a que sea una repetición ociosa, ya que somos novatos en la disciplina del comentario. No se trata esta práctica de un resumen, que sería un texto breve respetando las palabras utilizadas en el original, sentido que se acerca al primer significado que recién citamos. Tampoco se trata de una argumentación que implicaría abarcar el tema en cuestión de una forma global.

Cuando ensayamos esta práctica del comentario caemos por general en estos lugares una y otra vez, pero también entendemos que no es lo único que se produce.

Lo que los comentadores nos enseñan no es observable, -como lo manifestara una vez María Clara Areta haciendo uso del espacio en la EFmdp- es un resto de lectura y este resto de lectura opera como efecto de verdad. Sobre esto volveremos al final del trabajo esperando deslindar ¿qué se juega en la transmisión del psicoanálisis?

Una referencia crucial acerca de la práctica del comentario en Jacques Lacan la podemos encontrar en Escritos II, en el texto “Respuesta al comentario de Jean Hyppolite sobre la Verneinung de Freud de 1954.” Allí el autor comienza con la siguiente interrogación: ¿No vemos una vez más demostrado que de proponer al espíritu menos prevenido si bien no es por cierto menos ejercitado, el texto de Freud, al que llamaré de interés más local en apariencia, encontramos en él esa riqueza nunca agotada de significaciones que le ofrece por destino a la disciplina del comentario? (1954, Lacan ,J.) Fin de la cita.

 De hecho, que los textos freudianos no hayan perdido su vigencia con el paso del tiempo responde en parte a lo inagotado de las conceptualizaciones que allí encontramos. Pero además, sabemos los analistas, hay olvido en el decir, de ahí el retorno, como operación en este caso de lectura, al decir que ocupan los dichos.

Más adelante en el texto citado Lacan continúa aludiendo a la disciplina del comentario, agregando que tampoco es una práctica que interrogue al texto sobre sus relaciones con el que es su autor, como si fuera una crítica histórica o literaria, sino, y aquí viene lo más interesante para nosotros analistas “para hacerle responder a las preguntas que nos plantea a nosotros” (Lacan, J. 1954). Pero no solo a aquellas preguntas que pueden surgirnos particularmente, sino para estar a la altura de la época. Esto último queda explicitado en el artículo “La cosa freudiana o el sentido del retorno a Freud en psicoanálisis”, donde le da una vuelta más a esta cuestión resaltando la virtud de esta práctica como la de poder situar una palabra en el contexto de su tiempo y además medir si la respuesta aportada a las preguntas que plantea ha sido o no rebasada por las preguntas de lo actual. 

De alguna forma vemos evidenciado en este acotado trabajo, el verdadero papel formador de analistas de los textos freudianos, junto a la importancia del psicoanálisis en extensión, y que lo que se extiende sea psicoanálisis.

Más aún de la tensión entre lo dicho y el decir que se produce en el comentario, entre lo que una enseñanza pretende y lo que hace en el momento de realizarse. Dicho de otro modo, de lo que se transmite más allá de la enseñanza. Los analistas no tenemos que convencer ni persuadir sino que a través de esta práctica, por ejemplo, podemos dar testimonio de un saber. Y el saber es hablado.

De la manera que un analista comenta un texto puede dar cuenta de un recorrido de lectura, de lo pensado en ciertos pasajes de su práctica, de la experiencia acumulada, como del momento de su formación, pero lo más importante de la vigencia del discurso del psicoanálisis.

En el prólogo de los Escritos Lacan propone “conducir al lector hacia una consecuencia donde deba poner algo de sí mismo.” 

La práctica del comentario, por lo menos en la EFmdp, nos ha conducido a reflexionar una y otra vez sobre: “lo que nos enseña el psicoanálisis, ¿cómo enseñarlo?”, cuestión inevitable que nos plantea el problema de la transmisión. Es así que hemos intentado recobrar el sentido de la experiencia freudiana -cito nuevamente un párrafo de los Escritos que esclarece esta idea:- “Que la historia de la lengua y de las instituciones y las resonancias , atestiguadas o no en la memoria, de la literatura y de las significaciones implicadas en las obras de arte, sean necesarias para la inteligencia del texto de nuestra experiencia, es un hecho del que Freud, por haber tomado él mismo allí su inspiración, sus procedimientos de pensamiento y sus armas técnicas, da testimonio tan abrumadoramente que se lo puede palpar con sólo hojear las páginas de su obra. Pero no juzgó superfluo poner esa condición a toda institución de una enseñanza del psicoanálisis”. (Lacan, J. 1954)

Esto nos posibilita abordar los textos no sin una interpretación de los mismos, sino además, con una verdadera operación de lectura recurriendo a los mitos, la literatura, al arte, como lo han hecho los maestros.

Escuchaba en las Segundas Jornadas de la EFmdp que si hay analistas es porque hubo transmisión, ¿es válido pensar que el producto de una transmisión es que haya analistas?

Esto nos permite concluir y veremos como nunca nos alejamos de las palabras del prólogo que hace un minuto leíamos de los Escritos, que si la formación que se pretende transmitir es por vía de un estilo, esto implica cierta innovación, Masotta hablaba de transgresión, y es lo que Lacan proponía con conducir al lector- podemos agregar luego de lo trabajado, al analista con su comentario- a poner algo de sí mismo. Para que algo sea verdadero es preciso que sea nuevo porque creemos que lo que dice la verdad no lo dice completamente, hará falta entonces una operación de lectura de cuyo resto se desprenda ese efecto de verdad posibilitado por la palabra.